miércoles, 17 de abril de 2013

Enseñar lengua. Daniel Cassany, Marta Luna y Gloria Sanz.

Creación de una historia.

EL VIAJERO SOÑADOR

 

En un lugar apartado de la gran civilización como es el hermoso lugar de Chipilto apareció un bebé en una mañana de neblina, como aquellos días en esos lugares en los que se piensa que no ha de amanecer, su apariencia eran muy extraña, ya que en su nariz y pies parecian más grande de lo normal y a pesar de que en varios hogares fue aceptado, después de varios días de convivencia el niño era abandonado en cualquier sitio. Así fue la suerte de este pequeño que nisiquiera el recordaba quien en alguno de sus hogares le puso el nombre de Josue. A pasar el tiempo y a sus escasos 12 años Josue tuvo la fortuna de ser el acompañante de un anciano, pero al poco tiempo este murió de una enfermedad muy extraña y el siguió viviendo en la casa de su compañero. Un día sin imaginar que cambiaria por completo su vida,  descubrió dentro de las pertenencias del anciano un gran jarro de monedas de oro; en este momento el no sabía que hacer pero su conciencia le decia que debía de retirarse de ese lugar donde solo había recibido rechazos y humillaciones y buscar un lugar donde se sintiera querido y aceptado a pesar de su pequeña estatura y demás defectos físicos.

Josue viajó a lugares que jamás hubiera imaginado que extistían, pasaron los años y ahora era un señor que vestía de una forma muy elegante pero a pesar de ello jamás logró sentirse dentro de una sociedad a la cual le pertenecía  un lugar; hoy se encontraba en una ciudad y a cabo de un par de semanas decidía dejarla en busca de otra, ahora solo llevaba consigo una gran maleta en la cual llevaba lo indispensable y hacia de ella una pequeña casa ambulante. Así pasó comodamente muchos años de su vida gracias al dinero del anciano, pero debido a que cada vez era más viejo decidió quedarse a vivir los últimos días de su vida en un lugar que nisiquiera el supo porque eligió...después de un par de años más Josue debido a su cansancio decidió irse a dormir dentro de su gran maleta y emprendió un gran sueño del cual nunca despertó, sin saber que el sentido de su vida no estaba en la búsqueda de la aceptación de los demás sino de él mismo.

 

 

 
 

martes, 16 de abril de 2013

Reporte de Leer y escribir en la escuela.

 

Leer y escribir en la escuela, lo real, lo posible y lo necesario.

Delia Lerner.

 

 
Si la escuela asume plenamente su función social de formar lectores y productores de texto, las prácticas sociales vinculadas con los usos de la lengua escrita no pueden ser periféricos sino centrales al programa escolar. En lugar de enseñar gramática “con la pretensión” “ayuda a escribir” y mostrar bellos textos con la pretensión de que eso “ayude a formar juicios estéticos en relación con la lengua y al valorar el buen decir” lo que se propone es una reflexión gramatical “en acto” y una reflexión explícita pero no teórica sobre la lengua en actividades  de corregir, comparar, utilizar modelos, etc.

Hay que leer para formar lectores y escritores pero sobre todo hay que releer, conversar, pensar, discutir, ensayar, jugar, y analizar… y volver hacerlo muchas veces, solamente así lograremos un gran cambio debido a que no es suficiente con leer solamente una vez un libro o redactar una vez un escrito para comprender lo que leemos o lo que deseamos verdaderamente escribir.

Lo necesario es hacer de la escuela una comunidad de lectores que acuden a los textos buscando respuestas para los problemas que necesitan resolver, tratando de encontrar información para comprender mejor algún aspecto del mundo que es objeto de sus preocupaciones.

Lo real es llevar a la práctica lo necesario es una tarea difícil para la escuela. Conocer las dificultades y comprender en qué medidas se derivan (o no) las necesidades legítimas de la institución escolar. La tarea es difícil porque la escolarización de las prácticas de la lectura y escritura de los arduos problemas, sus propósitos de la escuela a leer y escribir son diferentes dentro y fuera de ella, etc.

Lo posible es hacer el esfuerzo de conciliar las necesidades inherentes a la institución escolar con el propósito educativo de formar lectores y escritores, lo posible es generar condiciones didácticas que permitan poner en escena una versión escolar de lectura y escritura más próxima a la versión social y no escolar.

 Analizar y enfrentar lo real es muy duro, pero resulta imprescindible  cuando se ha asumido la decisión de hacer todo lo que es posible para alcanzar lo necesario.

El desafío es formar practicantes de la lectura y escritura y ya no sujetos que puedan “descifrar el sistema de escritura”, aunque desafortunadamente en las escuelas actuales es lo que muchos docentes logran solamente.

El objetivo debe ser desde un comienzo formar lectores, por lo tanto, las propuestas deben de estar centradas en la construcción del significado al leer, es fundamental tener por lo tanto oportunidades de adentrarse en la cultura de lo escrito. En lo que se refiere a la preparación de los maestros centrándonos en el problema de la alfabetización, dos cuestiones parecen esenciales-asegurar su forma como lectores y productores de texto-todo el curriculum  será de contribuir a los estudiantes los progresos que se van registrando en la producción del conocimiento. Analizar rigorosamente diferentes situaciones de capacitación y las transformaciones que ellas producen, estudiar el proceso de reconstrucción del conocimiento didáctico por parte del maestro, evaluar las intervenciones del capacitador, detectar problemas que aún nos resultan observables… en suma permitirá encontrar recursos más efectivos para transformar la enseñanza de la lectura y la escritura.

Chevallard en 1997 demostró la decisión acerca de cuáles son los contenidos a enseñar y de cuales serán considerados prioritarios supone, realidad, una verdadera reconstrucción del sujeto. Los propósitos educaciones cumplen un papel fundamental como criterio de selección y jerarquización de los contenidos.

Para formar lectores y escritorios es necesario dedicar mucho tiempo escolar a la lectura y la escritura.

Decidir qué aspectos del objeto se muestran supone también decidir cuales se ocultan; decidir qué es lo que se enseña significa al mismo tiempo y necesario decidir qué es lo que no se enseña “se aprende a leer, leyendo”, “se aprende a escribir, escribiendo” son lemas educacionales que han expresado el propósito de instalar las prácticas de lectura y escritura como objeto de enseñanza.

Los proyectos deben dirigirse hacia el logro de alguno (o varios) de los propósitos sociales de la lectura: Leer para resolver un problema práctico; leer para informarse sobre un tema de interés.

El tiempo es- todos los docentes lo sabemos bien es un factor de peso en la institución escolar: Siempre es escaso en relación con la cantidad de contenidos fijados en el programa, nunca es suficiente para comunicar a los niños todo lo que desearíamos enseñarles en cada año escolar. No se trata solo de aumentar el tiempo o de reducir los contenidos, se trata de producir un cambio cualitativo en la utilización del tiempo didáctico.

La evaluación es una necesidad legítima de la institución escolar, es el instrumento que permite determinar en qué medida la enseñanza ha logrado su objetivo, así como de qué forma fue posible hacer llegar a los alumnos el mensaje que el docente se propuso comunicarles, esta considero que es indispensable ya que nos sirve sin duda para conocer nuestras faltas o errores por decir así de nuestra práctica docente para que de esta forma reparar y evitar volver a cometer los mismos errores.

Poner en primer plano el propósito de formar lectores competentes nos llevará a promover la lectura de libros completos aunque no podamos controlar con exactitud todo lo que los alumnos han aprendido al leerlos; privilegiar los objetivos de enseñanza nos llevará así mismo a dar lugar más relevante a las situaciones de la lectura silenciosa aunque resulten de más difícil control que las actividades de lectura en voz alta. Poner en primer plano los propósitos referidos al aprendizaje de tal modo que éstos no se subordinen a la necesidad de control y, por otra parte, generar modalidades de trabajo que incluyan momentos durante los cuales el control sea responsabilidad de los alumnos.

Las clases “perfectas” no existen, por lo menos dice que ellos no han tenido la suerte de encontrarlas. Uno siempre detecta, aun en sus propias clases, errores que hubiera preferido no cometer pero que solo se hacen evidentes cuando uno ha tomado cierta distancia de la clase y la analiza “en frio” sin estar ya sumergido en el calor de la acción, considero que si muchos docente analizaran su propia práctica docente se podría mejorar demasiado la misma, simplemente con una autoevaluación.

Por último el libro no pide a los docentes que abandonen sus prácticas habituales, sino que modifiquen aquellos aspectos que les resultara imperativo modificar, y más aun aceptar aquellas actividades que consideren convenientes para sus alumnos y para su escuela. La capacitación podrá resultar mucho más afectiva cuanto mejor conozcamos los hechos didácticos y desde luego de nuestros saberes a cerca de la enseñanza y el aprendizaje escolar de la lectura y la escritura.